Breve descripción


Una guía sin más pretensiones que dar una idea básica de cómo disfrutar de 6 días en la ciudad que nunca duerme

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domingo, 27 de junio de 2010

Día 2 - Viernes 11 de Junio del 2010

El primer amanecer en Nueva York... y el primer madrugón (de otros tantos como días estuvimos allí) pero es algo casi obligatorio.

En esta ocasión teníamos contratada una excursión por los barrios periféricos a Manhattan, esto es, Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn, por este orden.
La excursión la contratamos desde España con muy poquito tiempo y bastante suerte, porque la confirmamos el día de antes de volar, con la suerte de que había un par de plazas libres justo el día que nosotros queríamos hacer la excursión. No es la típica guía con mucha gente en autobús. Éramos 6 (nosotros 2, y otras 2 parejas, 2 chicos y 2 chicas que había viajado desde Las Palmas, super majos, lo que hizo el día super agradable y entretenido) y nos movíamos en un SUV de 7 plazas.
La ventaja de hacerla en un grupo tan reducido es obvia: es mucho más "a la carta", y te permite alterarla sobre la marcha, parar aquí, bajar allá, comentar esto, fotografías lo otro... buena elección, recomendado! :-)

Ricardo nos recogió en el hotel a las 8:15, y emprendió camino del Hotel donde se alojaban los otros chicos, en Broadway Av. Una vez todos montados y presentados, comenzamos a subir hacia norte, por el lado Oeste de Central Park, lo que nos dio la oportunidad de empezar a ver un poco del parque, el Edificio Dakota (donde mataron a John Lennon), el edificio de apartamentos más caros y lujosos (donde "residen" Steven Spielberg, Demmi Moore, etc),...

Camino de Harlem, vimos algunos otros sitios emblemáticos y/o bonitos, como la Universidad de Columbia, la Catedral de St. John the Divine, el Mausoleo del General Grant (que curiosamente, es el único de los grandes Generales que no está enterrado en Washington sino en Nueva York, por expreso deseo suyo) o la casa original donde vivió Geroge Washington.




Una vez en Harlem, pudimos comprobar que se trata de un barrio bastante tranquilo, al menos aparentemente. Vimos las típicas casas americanas, con un estilo que tratan de respetar (en algunas zonas es obligado). También pasamos por el Teatro Apollo (tan famoso por ser cuna de grandes talentos, como Michael Jackson).

Después de visitar Harlem, cruzamos el Harlem River hacia el Bronx, zona que sí que aún hoy en día entraña algún riesgo, pero que aquélla mañana (quizás por la hora) también parecía de lo más tranquila. Visita típica a los grafittis que se hacen en memoria de raperos o gente muerta por refriegas entre bandas, por "balas perdidas" (como el niño Jonathan, muerto mientras jugaba con su videoconsola demasiado cerca de la ventana de su casa), a las comisarías famosas por los tiroteos entre policía y pandilleros, o por películas como "Distrito Apache" (1948, Paul Newman).

Una vez visitado y fotografiado el Bronx, toca desplazarse por el puente Throgs Neck hasta el tranquilo (y totalmente contrapuesto al Bronx) barrio de Queens. El cambio de estilo, con sólo cruzar el río, es notable.
Visitamos uno de los típicos barrios residenciales de la zona, de clase media/alta, como los que aparecen en muchas series americanas, con una única calle de entrada y salida al barrio, que va serpenteando por el interior del mismo.
También disfrutamos de las fantásticas vistas desde el mirador del puente Whitestone, situado en el extremo de este barrio residencial.
Después de recuperar fuerzas en un Dunkin Donuts (visita obligada), visitamos otro barrio residencial, este algo más exclusivo, con casas más grandes, pequeños puertos privados, embarcaciones en la puerta del garage, etc.





Pasamos después a Brooklyn, el barrio judío, donde pudimos ver (y fotografiar, aunque un poco a escondidas) el ambiente que se respira en esta comunidad judía, lo distinto que es todo, con su "mundo cerrado" del que raramente salen.
Con sus comercios propios, su propio sistema educativo (incluyendo Universidades), sus autobuses escolares rotulados en hebreo,...
Como curiosidad, el atuendo casi idéntico de todos los hombres (y niños) y las pelucas (muchas de ellas iguales también) o pañuelos que llevan las mujeres en la cabeza puesto que, una vez casadas a la temprana edad de 14 ó 15 años, se rapan el pelo. La razón es que el pelo lo consideran el bien más preciado de la mujer y, una vez desposadas, ya ningún otro hombre debe "disfrutarlo". Qué cosas!




Una vez recorrido Brooklyn, Ricardo nos deja a este lado del puente de Brooklyn, con las espectaculares vistas de Manhattan, y nos depedimos de él, para continuar la ruta por nuestros propios medios.

Cruzamos andando el puente de Brooklyn (como curiosidad, nos cruzamos en medio del puente con una manifestación estudiantil) dirección Manhattan.
Al llegar al otro lado apareces a un lado del Distrito Financiero, muy cerquita del Ayuntamiento y el Palacio de Justicia. Pasamos por allí en nuestro camino a la siguiente parada: Chinatown.




Subimos por Center St. hasta que, al llegar a la esquina con Canal St. el mundo "mágico" de Chinatown, con sus infinitas tiendas, sus souvenirs baratos, sus camisetas de "I ♥ NY", sus Rolex, sus colonias,...

Un poco más arriba de Chinatown empieza lo poco que queda de Little Italy. Recorremos sus calles hasta llegar a Spring St. donde encontramos Lombardi's, la pizzería más antigua de América, que data de 1905. Por supuesto, no podíamos dejar pasar la ocasión de probar tan famosas pizzas :)




Después de comer, y regatear algunas compras en Chinatown, comenzamos de nuevo la caminata, atravesando un poco de Tribeca y subiendo el SoHo por Broadway Av. dirección Uptown.

Se iba haciendo tarde, y las fuerzas flaqueaban, así que algún que otro kilómetro después, decidimos coger un metro para "adelantar" un poco hasta llegar al Flatiron, el famoso y delgado primer rascacielos de NuevaYork.

En este punto nos despedimos de nuestros amigos compañeros de viaje. Ellos aún tenían fuerzas para seguir andando, mientras que nosotros necesitábamos un descanso.
Optamos por coger un par de metros para plantarnos en la puerta de nuestro hotel, con la idea de descansar un poco y salir a dar una vuelta nocturna por Times Square.
Ni que decir tiene que acabamos rendidos, tirados en la cama del hotel, dormidos... y sin cenar!!! (pero el cansancio y el sueño podía al hambre -poco, por otro lado- que teníamos).

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